Lo que no se cuenta en los diarios, lo que no se ve en las noticias.

Friday, May 12, 2006

THE CASE AGAINST COKE


El auditorio del Hotel Du Pont en Wilmington, Delaware, es la imagen de la opulencia. En las paredes, iluminadas por dos grandes candelabros de cristal, cuelgan pinturas de dioses griegos. Es este el lugar en donde se desarrollo en abril pasado la reunión de accionistas de Coca Cola, una junta anual para aumentar la confianza de los inversionistas. Pero esta vez, sucedió lo contrario.

Las noticias no se veían alentadoras cuando los accionistas entraron al salón de reuniones ese abril del 2005. Lo cierto es que Coca Cola había perdido mercado frente a sus rivales.

El nuevo gerente Neville Isdell alentó a los inversionistas. Sin embargo, pocos asistentes a la reunión estarían preparados para lo que vendría. En el momento en que Neville Isdell se dirigió al micrófono, el primero en hablar fue Ray Rogers, un veterano gremilialista líder de la “Campaña para detener a los asesinos de la Coca Cola”. El hombre de 62 años señaló en duros términos lo siguiente: “quiero saber que esta haciendo Coca Cola para recuperar la confianza y credibilidad, y así detener el crecimiento del movimiento a nivel mundial que prohíbe los productos de la compañía.

Eso fue sólo el comienzo de una discusión de 90 minutos que más tarde el diario Financial Times la describiría más como una protesta estudiantil que como una junta de accionistas. Uno tras otro, estudiantes, dirigentes sindicales, defensores del medio ambiente criticaron la política de derechos humanos internacional de la compañía. La mayoría de las denuncias se concentraron en Colombia, en donde Coca Cola ha sido acusada de conspirar con los paramilitares para torturar y asesinar a los dirigentes sindicales. Otro país mencionado es La India, donde supuestamente la compañía ha contaminado y agotado los afluentes naturales de agua. Y aún más, también se le acusa por causar obesidad infantil a través de sus agresivas campañas publicitarias.

En los últimos dos años, el movimiento anti corporativo en contra de Coca Cola ha crecido sustancialmente desde la campaña en contra de Nike por mantener fábricas en donde se explotaba laboralmente a sus trabajadores. En el mundo, cientos de sindicatos y más de veinte universidades han prohibido la venta de Coca Cola en sus dependencias, en tanto defensores del medio ambiente se han hecho presentes con sus manifestaciones en contra de Coca Cola tanto en eventos de la Copa Mundial en Londres como en las Olimpiadas de Invierno en Torino. Más que un resurgimiento de un boycott organizado por algunos grupos, la lucha contra Coca Cola se ha transformado en una cooperación internacional. La gaseosa, con su característica onda blanca y roja reconocida en todo el mundo desde Beijing hasta Bagdad, es quizás, el símbolo más representativo del poder económico estadounidense desplegado por el mundo.

Este movimiento anti corporativo posee conexiones a nivel mundial y promete transformarse en un movimiento regional globalizado.

Coca Cola aclara que las protestas provienen de “un reducido segmento de la población estudiantil” según afirma Ed Potter, director de asuntos laborales de la compañía. Además, agrega que: “lo que veo son ataques bien intencionados para llamar la atención acerca de asuntos censurables y que nada tienen que ver con nuestros lugares de trabajo”. No obstante, la compañía ha repelido esos ataques con publicidad en televisión y diarios estudiantiles como parte de un millonario presupuesto para publicidad que ha aumentado un 30 % en los últimos dos años, (esto es un impresionante $2,4 billones de dólares). Sin embargo, como evidencia en contra de la compañía, esta reunión anual de accionistas presiona para que Coca Cola se preocupe de esta creciente imagen internacional de explotación y brutalidad.
continuará...

(Fuente: artículo publicado en THE NATION.COM; autor: Michael Blanding. 1º de Mayo 2006)

0 Comments:

Post a Comment

<< Home